La mayor parte de la producción de Raúl Zurita se vincula a los abusos contra los derechos humanos cometidos durante el gobierno militar. Entre sus obras menos conocidas se cuenta La vida nueva, un poema que fue escrito con el humo de aviones en el cielo de Nueva York en 1982. Debido a que su carga significativa completa ocurre fuera del formato de un libro, La vida nueva ha eludido a la crítica del mismo modo en que evadió el aparato de censura y represión del gobierno militar. No obstante, siempre es posible ver las huellas de la situación histórico-social de su producción.

En una entrevista con Juan Andrés Piña (Conversaciones con la poesía chilena), Zurita señala que la idea le surgió a partir de un recuerdo de infancia:
"Por el año 75 ó 76 me empezó a dar vueltas en la cabeza esa idea, porque yo recordaba que cuando niño un avión escribía en el cielo las palabras “Perline” y “Radioline”, una propaganda a dos detergentes. En un momento pensé que lo podía haber soñado, pero no, era verdad y no se me olvidó nunca".
Zurita cuenta que originalmente se intentó llevar a cabo la acción en Santiago y que incluso se llegó a “conversaciones hasta cierto nivel en la Fuerza Aérea de Chile”:
"Me interesaba la FACh porque yo pensaba que si los mismos aviones que habían bombardeado La Moneda (el edificio del poder ejecutivo en Chile) lograban escribir un poema en el cielo, entonces pareciera (sic) que el arte alguna esperanza tiene, al menos emblemáticamente, de transformar el mundo. Pero fue imposible lograrlo aquí."

En una entrevista con Juan Andrés Piña (Conversaciones con la poesía chilena), Zurita señala que la idea le surgió a partir de un recuerdo de infancia:
"Por el año 75 ó 76 me empezó a dar vueltas en la cabeza esa idea, porque yo recordaba que cuando niño un avión escribía en el cielo las palabras “Perline” y “Radioline”, una propaganda a dos detergentes. En un momento pensé que lo podía haber soñado, pero no, era verdad y no se me olvidó nunca".
Zurita cuenta que originalmente se intentó llevar a cabo la acción en Santiago y que incluso se llegó a “conversaciones hasta cierto nivel en la Fuerza Aérea de Chile”:
"Me interesaba la FACh porque yo pensaba que si los mismos aviones que habían bombardeado La Moneda (el edificio del poder ejecutivo en Chile) lograban escribir un poema en el cielo, entonces pareciera (sic) que el arte alguna esperanza tiene, al menos emblemáticamente, de transformar el mundo. Pero fue imposible lograrlo aquí."
Finalmente, con la ayuda del también poeta Arturo Fontaine Talavera, quien entonces estudiaba en Columbia University, pudo realizarse sobre la ciudad de Nueva York el “poema-happening”, como lo llama un crítico norteamericano.
La vida nueva utilizó el cielo como soporte y como medio el humo blanco expulsado por cinco aviones jet a 4.500 metros de altura sobre el barrio de Queens, N.Y., el 2 de junio de 1982. Consiste en quince versos, cada uno de entre siete y ocho kilómetros de largo. Eran visibles por diez minutos y el evento tuvo una duración total de cuatro horas. Fue grabado en video por Juan Downey y quince fotografías reproducen cada verso en las páginas de Anteparaíso (1982), un libro que comienza con el mismo poema.
Igualmente, “La vida nueva” es el título del último poema en el primer libro de Zurita, Purgatorio (1979). El texto está escrito en las hojas de un electroencefalograma y consta de tres versos: “mi mejilla es el cielo estrellado / mi mejilla es el cielo estrellado y los lupanares de Chile / del amor que mueve el sol y las otras estrellas”. Por un lado, ficcionalizado en el libro, Zurita está identificado con una prostituta; por otro, en este poema se alude a una de las automutilaciones del Zurita real. En el orden de Purgatorio se reproduce este juego de identificaciones Zurita-prostituta-Chile, yuxtapuesto en un eje de oposición conceptual “bajo”/“alto”, “sufrimiento”/“redención” con referencia a la experiencia histórica chilena:
Purgatorio es una mirada desnuda sobre la represión que sufre una comunidad. Este paisaje, de desamparo, es presentado en un escenario formal inédito: no hay versos sino proposiciones lógicas, que se articulan reproduciendo un delirio, un mito, una alucinación colectiva.
La otra herida autoinflingida por Zurita ocurrió precisamente en relación a la escritura en el cielo; el poeta se arrojó ácido en los ojos, según explica, por la idea de incluir el aspecto irónico de que esta obra, en que lo visual es fundamental, no pudiera verla su creador. De este modo, puede observarse un antecedente que es capaz de conectar la acción de Zurita al contexto político chileno.
La vida nueva también es el título de otro libro, publicado en 1993, cuando Chile ya estaba otra vez en democracia, lo que le otorga una obvia interpretación política. El libro La vida nueva termina con una fotografía aérea de la única otra exploración de Zurita en “land art”, la frase Ni pena ni miedo escrita en el desierto de Atacama, a modo de geoglifo.




Muy interesante entrada, en verdad Zurita exploro y trasgredio con todas las fronteras de la lengua escrita, transformandola en solo lengua.
ResponderEliminarPor cierto, me encanto el Slide de René Magritte, aunque recomendaria agregar "La clarividencia", debido al simbolismo que muestra, un topico poco conocido del autor; y "Los paseos de Euclides", aunque eso solo por gusto personal jajajaja
Saludos Profe :D
Gracias por tus comentarios... a modo de sugerencia lee el manual de acentuación.
ResponderEliminarsaludos